AGRUPACIÓN DE CROTOS LIBRES

Historias de viajes

En bicicleta a Madariaga

 

31 diciembre 2008

Crónica del viaje en bicicleta a Lobería y ciudades vecinas

Raid de Ana María y Pedro

Línea recta, indicaba un recorrido por espacios ventosos. Trayecto con sentido definido, hasta alcanzar la chacra de "Los Arcamone". Por la noche la lluvia fue suficiente para aplastar las huellas polvorientas entre la alegría del encuentro y la partida.

Después, la consigna era alcanzar el camino al Centinela, distante 7 km. Tomamos hacia la derecha para continuar en zigzag. Cada tanto, algún lugareño en clara dirección hacia su destino. Curvas, atajos, todos necesarios, aunque repetitivos y propios, con leyendas alusivas: "no pasar propiedad privada". Distantes, mudos carteles oxidados indicando su existencia útil, pero hace ya muchos años.

Clara la huella, no indicaba el trecho futuro, sino el instante, sin importar el momento de cruzar la meta. El saber el destino final, evitó dudas. Confianza en el camino y en los bordes para el descanso, acompañados por los más de 30 grados de temperatura que hacían arder al paisaje bajo el sol vertical del medio día

En un almacén, a la vera de la ruta 55, se nos señalizó nueva senda: a 100 mt. del lugar comenzaba otro camino polvoriento que nos llevaría al paraje "El Moro". Todo era nuestro, nos pertenecía, se completaba sin necesidad de nadie. Sin embargo, dependíamos de algo verde, de un árbol, de una sombra.

Paradas, descansos, regulares e irregulares, aventurándonos a salir del mapa trazado previamente, pero sin afectar el propósito inicial: llegar el 31 a la casa de "Los Manfredi - Sosa" donde la alquimia de la amistad se mostró fosforescente.

El mantel de estrellas y el perfume del amanecer del 1ro. de enero, nos encontró en una ciudad donde el bullicio de la juventud y el follaje caedizo de los jacarandá, nos hizo beber, un violáceo remanso de frescura.

Al regreso, otro camino nuevo: desde el Paraje San José de la ruta 88 a Mar del Sur, que nos cobijó en la Ponderosa.

En definitiva, la propuesta fue salir para finalizar un año calendario con amigos y que el 2009 nos encontrara sin estridencias, junto a la belleza del silencio y en campos coloreados por girasoles. .

Ahora, aguardamos la próxima oportunidad para volver a la búsqueda de nuevos caminos, que siempre están dispuestos a mostrar, lo que aun no hemos podido ver.

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12 Febrero 2006

VOLUNTAD DE CAMINAR
RAID MAR DEL PLATA - TAPALQUE (BUENOS AIRES)


Daniel López, cumplirá 50 años en marzo de 2006, es un caminante de Crotos Libres, meses pasados buscó compañía para una extensa caminata hasta los lagos del sur, algunos se interesaron pero la idea no prosperó. Su esposa Sandy Rolón, 45 años cuatro hijos, con la que está casado desde hace 28 años, le comentó: "yo te acompaño si vas hacia el norte y como no camino tanto, si voy en un vehículo".
Daniel tomó en cuenta las palabras de su esposa y se abocó a la tarea de conseguir un vehículo económico ecológico, no contaminante, de tracción a sangre, para llevar a su esposa y las pertenencias durante el mes previsto para el viaje, a un promedio entre 40 y 60 kilómetros diarios.
Preparó un caballo y un sulky chacarero, debió cambiar el equino por una yegüita mansa y el rodado por uno de ruedas más bajas. Los preparativos duraron varios meses, pero sus intenciones no decayeron y luego de un minucioso estudio de la ruta a seguir, preferentemente por caminos vecinales de tierra, partieron el domingo 12 de febrero a las 6 de la mañana desde Mar del Plata.
La primer jornada no dejó de ser dura aunque agradable. Siempre Daniel caminando y Sandy conduciendo el "sulky" tirado por la yegua "Yaquira". Desde su casa en el barrio San Carlos evitó lomas, llegaron al monolito de Luro y Champagnat y luego de despedirse de amigos y familiares siguieron por la calle 25 de mayo hasta la rotonda del hipódromo (ruta 226) donde lo esperábamos algunos Crotos en bicicleta para acompañarlo en la primer jornada.
500 metros antes de la entrada a la "Laguna de Los Padres" tomaron por el camino vecinal que lleva hasta el antiguo almacén de "Las cuatro esquinas" donde muy bien atendidos se aprovisionaron.
Luego de un descanso partieron por el camino vecinal rumbo al paraje "el Dorado"
A las 14 horas y ya habiendo recorrido 31 Km. los acompañantes nos despedimos seguros que las férreas voluntades de Daniel y Sandy cumplirán el objetivo propuesto, demostrando una vez mas que las utopías pueden ser realidades.

La idea primera era llegar a Merlo - San Luis donde Sandy tiene una amiga de la infancia, pero Yaquira se enamoró y decidió, el 21 de Febrero, quedarse en Tapalqué.

 

Febrero de 1998, por Pedro el Croto

Caminata  Mar del Plata - Monte Hermoso (Pcia. Bs.As. por la costa)

  La avidez de recorrer el planeta en que habitamos en total LIBERTAD, prácticamente siempre nos guarda sorpresas, por eso cuando Jorge “Pichi” Lanari en los primeros días de enero me recibió con un ¡Tengo un recorrido para febrero!, con atención y lentamente respondí: te escucho. La respuesta le salió al decir de Larralde “Como chancho e’ los maizales”: es por la costa hasta Monte Hermoso -  puede ser… respondí, -  y fue… por lo que paso a relatar detalles.

   Con  el transcurrir de los días  comenzaron a aparecer interesados,  pero como no suele ocurrir,  por distintos y variados motivos el croterio presentó validas excusas y hasta el mismo “Pichi” por razones de salud de un familiar, se vio obligado a no participar de la larga caminata.

   Con ese panorama siendo las 6 de la mañana del domingo primero de febrero partimos desde Luis Agote 283, cinco Crotos: Lidia y Roque de Rosario, para acompañarnos unos kilómetros, Juana Savio que llegó hasta “El Marquesado”,  pues al día siguiente debía trabajar y completando el plantel Ana María y Pedro.

   Los pocos que accidentalmente a esa hora nos vieron, observaron con curiosidad un  trineo, carrito o algo así que se desplazaba con bultos (carpa, agua y bolsas de dormir) . El rodado por razones de practicidad  lo dejamos en corto trecho y optamos por aliviar y distribuir de otra manera la carga, en nuestras livianas mochilas y resignadas espaldas.

   El rumbo fue partir hacia la ciudad de Miramar, promediando el trayecto hubo que abrigarse pues el viento sureste y el frío, conspiraban con nuestro emprendimiento. Llegamos hasta el marquesado a eso de las 16 hs.. Allí nos dejó nuestra colega Juana y quedamos dos: Ana y Pedro.

   En una hora y media mas, estuvimos en Miramar, el camping “El Durazno”  nos pidió 8 $ por personas y decidimos seguir viaje buscando otra alternativa. Ya en el centro la lluvia se puso en total contra y para no armar campamento húmedos, convenimos volver en micro  a Mar del Plata, y el día siguiente retomar otra etapa desde donde habíamos llegado,  18,20 hs.  Partimos de regreso y a la hora estabamos comiendo pizza dietética en Villa Bárbara (puerto), donde pernoctamos y al día siguiente a las 8 partimos en micro hasta donde habíamos llegado el día anterior: Estación Terminal Miramar.

    El viento arreciaba, es así que aunque mas largo optamos transitar por la banquina del camino que va hacia Mar del Sud. Los 47 Km. del día anterior nos hicieron parecer pocos los 23 hasta el Camping “ La ponderosa”. Allí luego de armar la carpa, como estábamos enteros caminamos hasta el centro para conseguir alimentos y recabar información sobre “El Centinela” punto de llegada de nuestra próxima etapa.

    Comimos un cono de papas y conseguimos que nos prepararan unos hermosos canelones de verdura y unas porciones de tarta. En el kiosco de diarios la ex directora del colegio de “El Centinela” nos orientó sobre aquel pequeño paraje. Los canelones y las tartas no alcanzaron a llegar al campamento ya que los dos Km. que distaban del  pueblo nos tentaron en hacerlos desaparecer en nuestras fauces.  Esa tarde estrenamos la nueva carpa “Iglú”, que compramos por 25 $ y las cálidas bolsas para dormir de 20 $ c/u. Con el reparo del salón de usos múltiples de la Ponderosa dormimos a pesar de los ruidos del fútbol de mesa y  a las 7 de la mañana del martes 3 salimos rumbo a “El Centinela”. Ondulantes pastizales, dunas, arena y mar enmarcaron nuestro camino y empezamos a encontrar cosas: un slip rojo de hombre, (nos sirvió para limpiar y secar la carpa), líneas de pejerrey   y corvina.  A las 15 hs. perseguidos por una tormenta y luego de haber recorrido unos 40 Km. llegamos al socavón  de “El Centinela”,  llegaron las primeras gotas  y me indicaron “allí cerquita, donde está la antena va encontrar el almacén de don Nocetti” , caminamos por sobre la barranca  unos dos Km. y nos topamos con una tranquera, allí convinimos con Ana que la antena estaba muy lejos. Así Ana quedó con las mochilas, bultos etc. y corrí aproximadamente 4 Km. hasta el almacén. Nuestra alimentación  vegetariana se vio mancillada por un poderoso salamín picado fino galletitas y queso, retomamos el camino y esa noche a  resguardo del acantilado en  “La cava” (Lugar de donde se saca tosca para los caminos) armamos la carpa, atándola con sogas encontradas a unas piedras  y dormimos muy felices. A la llegada del día siguiente partimos ávidos de nuevas emociones y la primera no se hizo esperar nos encontramos allí nomás con el arroyo “El pescado” el  puente estaba roto así que equilibrio mediante utilizamos unas piedras para cruzarlo. El recorrido resultó entretenido y al divisar “El barco hundido” supimos que estabamos cerca de Arenas verdes. Ese Balneario lo pasamos y preferimos recalar ya bajo la lluvia en “Costa bonita”,  en su única hostería

nos alojamos y cenamos a precio croto en su magnífico salón comedor vista al mar. Al día siguiente con  tiempo dudoso,  previo paso por Puerto Quequén  y tras consultar a la prefectura llegamos a Necochea.               

  En la estación terminal necochense, averiguamos como  volver sobre ruedas desde Monte Hermoso, resultaba complicado de manera que optamos  por la alternativa de viajar hasta Dorrego y de allí hasta Monte Hermoso ese mismo día, de esa forma tendríamos que completar el recorrido  a la inversa.  La casualidad nos encontró con un atleta veterano que venía de Tres Arroyos, aprovechamos para dejar peso y le regalamos gran parte de lo encontrado en el primer trayecto, líneas de pesca, plomadas, boyas y pelota de playa etc. , teníamos que esperar casi tres horas para la partida y nos encaminamos a la orilla del río, donde descansamos, luego fuimos a un  “sufremercado”,  donde acopiamos granola para los días sin alimentos  y de paso comimos en el patio de ofertas. A las 16 partimos para Dorrego, llegamos cerca de las 18 hs. mientras esperábamos la combinación hacia Monte Hermoso se nos acercó un remisero ofreciendo sus servicios, nos pidió 20 $ para llevarnos a destino, rechazamos el ofrecimiento como buenos crotos  al rato volvió y nos propuso compartir el viaje con un empleado de casinos y a bajo costo, aceptamos, en media hora ya estábamos en la relumbrante localidad balnearia. Luego de recorrer el centro fuimos a la dirección de turismo, nos enteramos del encuentro literario “ La poesía y el mar”, cuando caminábamos hacia un camping nos encontramos con los organizadores y apenas terminamos de acampar volvimos a una cálida conferencia a cargo del presidente de la S.A.D.E. Bernardo Ezequiel Koremblit. En un momento expresó: “Me hacen trabajar por dos y somos cuatro en la oficina”, prosiguió: “Es mejor ser feliz que tener razón”, en una verdadera catarata de humor se hizo el siguiente planteo: “No se como escribir, pues el que toma vino escribe como el agua y al que vende agua, no se le entiende nada. Este iluminado remató su agradable charla con: “Solamente los hombres superiores saben amar”.   Luego visitamos la biblioteca municipal, en las últimas horas nos aprovisionamos de caramelos y recalamos en las bolsas de la carpa, la lluvia intensa  arrulló nuestro  saludable sueño.

   El sábado 7 nos recibió con un sol intenso y a las 6 A.M. desarmamos la carpa  y caminamos hacía el centro, nos esperaban dos días y 70 Km, de recorrido sin abastecimiento, así que planificamos llevar agua mineral y unas bolsas plásticas por si la lluvia nos pudiera incomodar. Ya en una simpática peatonal localizamos  a 300 metros hacia el sur a la Prefectura Nacional Marítima. Los prefectos muy poco nos aclararon sobre los accidentes geográficos costeros pero aprovechamos para pedirles una tabla de mareas, gentilmente nos la brindaron,  a partir de ese momento controlando esos datos con los de Quequén que ya poseíamos, lograríamos la exactitud  de las pleamares para un mejor avance en lugares donde nos podían perjudicar los acantilados. Ya hacia el norte en nuestro derrotero nos encontramos en un duro camino de arena hacia Sauce Grande, que pensábamos un importante balneario. El ronrronear de un tractor nos hizo saber que no estábamos solos en el camino, arrastraba una caja arenera y ni lentos ni perezosos con una simple seña trepamos para recorrer unos diez Km. disfrutando del paisaje costero a otro nivel. Sauce Grande tenía unas pocas casas  y en una de ellas conseguimos agua para las cantimploras, no había almacén de manera que debíamos arreglarnos en dos días con eso y el litro y medio mineral conseguido en  Monte Hermoso. Pensábamos que ya estábamos cerca del arroyo a vadear,  no era así, pero afortunadamente los cargadores de arena que nos arrimaron  nos dieron explicaciones certeras, faltaban unos 7 Km. y comenzamos la caminata,  en ese instante pasó un vehículo de los llamados areneros a paso lento su dueño y perro se dignaron en llevarnos hasta el cruce ya que era un turista vaqueano del lugar. Este Sr. nos recomendó que no se nos ocurriera acampar en el monte siguiente, pues había tenido en ese lugar una triste experiencia ya que el propietario del mismo tenía perros adiestrados para correr extraños. Después de despedirnos de nuestro cicerone cruzamos el arroyo “El Gaucho”,  bastante correntoso, luego tras secar convenientemente nuestros pies disfrutamos del soleado día. Médanos, caracoles, medusas, lejanos bosques, diferentes arenas, nos acompañaron hasta el atardecer. Vimos un molino hacia el oeste aproximadamente a unos  6 Km., ya era momento de acampar. Había viento que llegaba desde el mar. Las marcas de la pleamar estaban a mas de 500 metros de la costa por lo que armamos la carpa lejos de esas y en medio de unos médanos que nos protegían  en derredor. Cenamos granola y cerramos los ojos acunados por el murmullo del mar.

   El domingo 8 nos despertó haciéndonos saber de lo acertado del lugar elegido, el agua de pleamar había llegado exactamente hasta el médano que nos protegía del lado del mar.  Armamos nuestras pertenencias y salimos rumbo norte hacía lo que creíamos balneario Oriente. Ana María marcó camino, optó por no cruzar la lengua de mar que quedó aislada en  bajante.  Desde donde estábamos no se  podía ver la orilla del mar. En un momento dado comenzamos a escuchar el canto de ranas. Ya el agua no era de mar, nadie nos había dicho de la existencia de ese o esos arroyos y menos aún,  la salida al mar en forma de amplios bañados. En un  momento dado,  la guía debió mojar sus zapatillas y cuando quisimos acordar ya estábamos totalmente empantanados, sin brújula y con la sola orientación del sol y el sonido del mar, caminamos entre barro y pajonales hasta que logramos arena firme, el mar borró los rastros de estos inconvenientes y hasta medio día fue placentero el avance, luego vimos flotar algo a 60 metros de la costa, la curiosidad me llevo a nadar hasta allí y llevar el objeto a la costa. Tumbado y a la deriva, se encontraba un flotador compuesto por dos tubos P.V.C. con un bastidor de hierro con un prolijo velamen, indudablemente fabricación casera, lo retiré hasta la costa y descubrimos una extensa tanza que con un anzuelo en su extremo había atrapado un caracol de 20 centímetros al que naturalmente liberamos. Seguimos caminando mientras el viento aumentaba, comimos frugalmente, ya sobre las 15 hs. vimos los primeros pescadores, un inmenso médano nos marcó el lugar donde personas adultas practicaban naturalmente nudismo, en las playas siguientes vimos mas pescadores  y una duna arbórea, en diagonal creímos llegar a Oriente. En el único parador playero nos dijeron: “ Esto es Mar y Sol, Oriente queda 25 Km. adentro”.  Allí comenzó un fluido diálogo y también nos enteramos que en nuestro camino estaba un bravío arroyo que no se podía cruzar, -¿ Donde van Uds.? - nuestra próxima etapa es Reta, - contestamos - yo hoy voy allá, me llevan a jugar al fútbol - dijo el adolescente que atendía el local -  ¿ Y en que vas ? - me lleva un colectivo que va juntando jugadores - ¿Nosotros podemos ir? - Pregúntenle al conductor,  pero miren que no llega rápido, pasa por Oriente, sigue por Copetonas y después llega a Reta, viene a las cuatro y media.  Tomamos agua tónica y compramos mas para el nuevo recorrido, comimos lo único que había, salchichas, unas masitas dulces y  ya llegó el personaje: colectivero y entrenador del equipo de Copetonas, nos cobró 5 $ a c/u. por el traslado, era la única salida, agradable por demás y fue así que por un polvoriento y serpenteante camino salimos hacia Oriente. El vehículo crujía no sólo por los pozos del camino, el stereo aturdía acompañando el andar, sin embargo pasó algo curioso en el momento de pasar frente al cementerio pueblerino, el conductor apagó la música, luego la volvió a colocar.   “ A esa casa viene Maradona” dijo  nuestro guía, tras sus silencios no muy prolongados nos indico - esto es Oriente, ese camino lleva a la Cueva del Tigre, era un hombre que le quitaba a los ricos para darle a los pobres, otra vez que vengan la pueden visitar, ese es el puente viejo y el que vamos a pasar el puente nuevo el arroyo separa los partidos de Coronel Dorrego y el de Tres Arroyos. Mientras tanto el entrenador subía mas jugadores, paró en su casa para cargar botiquín,  pelotas etc. y continuaba recogiendo casa por casa, sus pupilos. Pasamos por Copetonas con detalles pintorescos aportados por nuestros ocasionales acompañantes y pensando nosotros “Por aquí en esta estación ya desmantelada de vías y durmientes habrán andado Bepo y Finamori”,   seguimos por un camino vecinal hasta ala villa balnearia de Reta, el colectivo nos dejó a pocos pasos de la playa. Nos despedimos. Habíamos solucionado el problema del cruce del arroyo. El bajar a la playa mostró que ingenio procaz  de algunos argentinos, al cartel “BAJADA DE VEHICULOS” habían modificado la primer letra y borrado las dos últimas de la primer palabra, mientras que de la final le quitaron las cuatro primeras. “Hasta aquí llegó la civilización” comenté, riéndonos. Serían las 18,30 y enterados que había otro arroyo a unos kilómetros mas adelantes decidimos cruzarlo ese mismo día y acampar lejos de la villa. Fue fácil cruzar y entre flores y varios altos médanos fijos establecimos el campamento hacia el domingo 8 de febrero.

   Bello amanecer,  barcos hundidos, monolito de los pescadores de Tres Arroyos al Sr. Cristensen  un inocente convicto que llevado hacia la cárcel de Tierra del Fuego se tiró al mar y recaló en esas playas, olvidado por la justicia, vivió en el lugar ayudando a los pescadores deportivos hasta su muerte. Luego de pasar “El Caracolero”, comenzamos a encontrar un mayor número de pescadores y pobladas playas vadeamos un arroyo importante y así nos encontramos en Claromecó, (K’la-ro-me-co, voz araucana que significa tres aguas)ya con abundante barba  nos cruzamos con una nórdica mochilera  y  escuchamos un simpático ¡mamá, mamá un mochilero!, gritado por una niña. Dejamos la playa y nos internamos en el pueblo, encontramos una casa de comidas rápidas y devoramos deliciosas milanesas con abundante ensalada. Con el estómago lleno caminamos hacia el centro, por carteles nos enteramos de una ultra maratón del atleta Guillermo Andersen, de Tres Arroyos. Allí fuimos a alentar a nuestro colega deportista y resultamos reporteados por radio. El acontecimiento deportivo de 24 hs. terminaba a las 20  ya eran las 16 hs. y convenimos encontrar el camping del A.C.A. a mas de 2 km. de distancia y hacia allí partimos. La jornada ya estaba siendo algo agotadora, pero el lugar elegido fue un verdadero bálsamo para nosotros, está inmerso en un vivero de 2200 hectáreas en su mayoría de coníferas,  la amabilidad de la encargada, las prolijas instalaciones era mucho mas de lo esperado, lavamos ropa, me afeité la abundante barba y descansamos hasta la hora 19,30 en que partimos para estar en la llegada de la particular ultra maratón. Allí estuvimos, mas reportajes, abrazos con el atleta, aplausos, bullicio y una formidable tormenta, intensa lluvia, de apuro compramos algo de fruta y un remisse nos alcanzó por $ 2,50 hasta el camping. La ropa lavada casi seca se mojó totalmente, la colocamos en la sala de calderas y en un salón de usos múltiples nos prepararon canelones caseros de verdura.  La opípara cena fue preludio de una plácida carpa en la que nos metimos en un alto de la lluvia. La tormenta siguió toda la noche y fue la prueba de aptitud de nuestro albergue. Dormimos  bien comidos secos y limpios. El lunes 9 a las 7 hs. partimos hacia lo que creíamos Orense. Salimos caminando hacia el mar, había mucho viento S.E. cruzamos frente al faro que está allí desde 1922 y tiene 54 metros con 278 escalones y bajamos del médano,  el mar estaba alto y penetramos en otros y otros, buscando no ser perjudicados por el viento seguimos por dunas fijas y  ¡sorpresa!, en un monte de aromos, pinos, tamariscos , colas de zorros, arenas juncos etc. quedamos cerrados, salimos casi gateando por un cause seco de un canal natural,  luego fue un trayecto tranquilo, entretenido. Familia nudista, pescadores,  un  vivero dunícola  y cuando menos lo esperamos  ¡Por fin!,  un camping sobre la playa.

“Médano 40”, municipal $ 5.- dos personas, allí  nos quedamos, empanadas caseras, sol, agua etc. pizza casera, a la noche fideos amasados por $1, helados y dormir con buen reparo. Ecológicamente perfecto hasta el martes 10, día de abundante espuma de mar arroyos, arenas rebeldes, buques hundidos, laboriosa casa en piedra de playa  prácticamente tapada  por un médano y a lo lejos un parador sobre la playa,  intenso viento…huellas permanentes de un caballo, barco hundido, vadeamos el arroyo Cristiano muerto,   cerca ya de las 15 hs. las ráfagas nos empujaron virtualmente hasta la arbórea villa balnearia de San Cayetano. Recibimos orientación y bienvenida en “Oasis” donde su dueño Sr. Ariel Muñiz nos historió la zona con lujo de detalles.   Lo mas conveniente era el camping municipal y allí fuimos a recalar. Nos encontramos con los encargados, un matrimonio y su sobrina, cordiales en grado sumo, que nos acogieron como familiares y por $ 3.- c/u. tuvimos campamento  inmejorable, arboleda, fogones, hornos de barro, baño caliente reparador, etc. sumado a una formidable cena,  nos aumentaron la felicidad de la aventura, allí aparecieron el bañero (marplatense) y el creador del parador de la playa, se armó una sobremesa completa, hasta revisaron una lesión en mi pie y tras esa junta de consulta nos invitaron para el día siguiente en la costa, harían pizza, mate y pan en nuestro honor. Con mas felicidad acumulada, fuimos a dormir  hasta las 7 hs.. El desayuno, invitación de la casa, fue muy prolongado, tanto que duró hasta media mañana, lamentamos tener que irnos, pero estaban pendientes las otras invitaciones. Cruzamos la villa rumbo al mar y allí encontramos al guardavidas Carlos Echeverría, otra vez desayunar, pan casero etc., una guitarra,  que reparé y me sirvió para movilizar los dedos deseosos de técnica. Como si fuera poco apareció un saxo alto, propiedad de otro bañero necochense, al que Ana María le sacó buenos sonidos, hicimos dúo y ya apareció el creador del parador playero. Fiesta total que terminamos bien entrada la tarde. Nuestros nuevos amigos nos informaron sobre la existencia de un refugio costero de singulares características. Corroboraban lo que nos habían comentado en el camping.  Lo teníamos decidido,  nuestros pasos se dirigirían al lugar, para terminar el día de una forma diferente. Nos despedimos, con el sabor agridulce de separarnos,  en menos de 24 horas seis personas se habían brindado desinteresadamente a nosotros, el Sr. de Oasis, la familia del campamento, el bañero Carlos y su amigo Sergio “Llamarada” Giuliano (Hoy en Ibiza) del parador y todavía nos faltaba el refugio… y  partimos.

  Médanos “vivos” (sin fijar) amplias playas, soleada tarde acompañaron nuestros 115 pasos de 80 centímetros por minuto, ritmo adquirido, a encontrar antes de lo pensado el arroyo “Zabala”. Vimos de nuestro lado un Jeep, no estabamos solos. Un laborioso puente de madera nos ahorró la dificultad de vadear, al cruzar vimos en el arroyo dos pescadores, saludamos desde lejos y según las indicaciones que nos habían dado tomamos rumbo del cercado refugio. Bordeamos un lago con patos, siguiendo la huella vislumbramos  la forma “alpino del refugio”, con desconfianza vimos que la tranquera de alambre estaba caída, evidentemente había personas, entramos en el predio y cerramos la tranquera, vimos asomarse a un niño y con paso decidido nos acercamos a la vivienda. Los que estaban eran visitantes transitorios, familiares de los pescadores nos reconocieron como parroquianos de Oasis y tras las presentaciones (Flia. Paz), nos mostraron las distintas dependencias y funcionamiento del ahora “nuestro refugio”. El Sr. Gabriel, esposa, dos niños y abuela, al cabo de varios años con inusual tenacidad,  tabla por tabla, habían construido la vivienda “alpino” en unos terrenos comprados por fotografías “Frente al mar” en un lugar inaccesible por Necochea a pesar de estar en el límite de ese partido y con dificultades extremas de llegar por San Cayetano. Esta familia con un Citröen viajando con bajante por la arena,  llegó al lugar y no claudicó, ni abandonó como otros, lo que había adquirido inocentemente.  El refugio cuenta con agua potable, baño, ducha, camastros, alimentos, salamandra, mesa, bancos, agua y mesada interior, revistas, libros, líneas de pesca, carnada seca, juegos de entretenimientos, dados, barajas etc. está equipado con fósforos, velas, vajilla, equipo de mate y demás. Falta decir que todo el que va deja en cuadernos  (ya van por el cuarto) sus impresiones del lugar que, por supuesto no tiene cerraduras. Por fuera tiene traba y un cartel que dice:  “cuando te vas cerrá la puerta”.  Esta maravilla por el momento tiene desactivada una pantalla solar y posee un molino con alternador para cargar una batería de 12 voltios. En ese simpático lugar, lo mas parecido a una perfecta e inusual “Crotera” pernoctamos sin armar la carpa hasta el jueves 12 de febrero.

   Un frugal desayuno fue la nostálgica despedida de ese poético solar, no solamente trabamos la puerta con prolijidad, sino también la tranquera, pues el ganado que ronda el lugar muchas veces destrozó la incipiente plantación de arbustos y pinos.

    El mar estaba alto, por lo que debimos seguir por sobres las barrancas un largo trecho. Poco simpáticas fueron las alambres electrificadas, aparentemente con poco voltaje. Algunos terratenientes llegan hasta la playa con sus postes y alambres(?), cual poderosos dueños del mundo.

   Para nosotros no fueron barreras y tras observar y ser observados por diferentes ganados fuimos transitando hasta bajar nuevamente a la playa, encontramos un enorme árbol hueco. Un día espléndido, en los acantilados éramos acompañados por las golondrinas  y algunas especies que cavaban como topos, en las playas distintas variedades de gaviotas y  pájaros pequeños  ampliaban nuestra curiosidad.  Cerca de las 15 hs. en unos acantilados encontramos a unas señoras españolas que nos indicaron que estabamos aproximándonos a la villa balnearia de “Los Angeles”.  Pocos árboles, muchas ondulaciones, varias casas rodantes y 4x4  fueron el preludio de una amplia bahía. Acostumbrados a preguntar nos enteramos que sobre la costa no había despensas ni infraestructuras turísticas - Acampen donde quieran - nos dijeron unos lugareños y armamos campamento entre unas dunas fijas por pastos a unos 300 metros de la costa y 100 del camino entoscado que va a Necochea. Nos faltaba agua y alimentos, así que mientras Ana María quedaba con las pertenencias, fui en busca del único almacén sobre el camino a unos cinco Km. Estaba cerrado debí esperar que se levantaran de la siesta pueblerina, pero bien atendido logré abundante fruta, queso, agua y galletitas. Regresé cortando campo de dunas, el sol intenso estaba implacable, cenamos,  la carpa  mantuvo calor veraniego hasta el anochecer.

  El viernes 13 amaneció soleado, desayunamos frutas, desarmamos campamento y salimos rumbo a cumplir la última etapa caminando, recorrimos lentamente las playas de “Los Angeles” y los siguientes areneros que proveen a Necochea. No tardamos en encontrar pescadores y turistas, nos estabamos acercando a las cuevas provocadas por la erosión del viento y mar, aprovechamos la bajante y con buen ritmo llegamos a las alejadas playas de suave declive. Nadamos, tomamos sol, agotamos  alimentos y agua para llevar menos peso  y  cerca de las 15,30 llegamos a la villa balnearia que rodea el casino de Necochea. Allí sentimos la alegría de haber completado una croteada distinta, al menos para nosotros. En numerosas oportunidades gozamos del baño de mar. No nos quedamos con el haber dibujado alguna vez el contorno marítimo de la provincia de Buenos Aires, en esta oportunidad lo “pateamos” y nadamos,  en definitiva fueron algo así como 420 Km. por la costa. El ritmo crucero de la caminata es de 115 pasos de 80 centímetros por minuto, genera un promedio de algo más de 5 Km. por  hora. Las distancias aproximadas por el camino realizado en Km. son mas o menos estas: Mardel Plata-Miramar 47, Miramar-Mar del Sud 23, Mar del Sud-Centinela 40, Centinela-Costa Bonita 40, Costa Bonita-Necochea 15,  Monte Hermoso-Sauce Grande 10, - Sauce Grande-Sol y Mar 60,  Sol y Mar, Reta, Claromecó 30, Claromecó-Orense 30, Orense-San Cayetano 30, San Cayetano-Arroyo Zabala 14, Arroyo Zabala-Los Angeles 26, Los Angeles-Necochea 30.

    En las últimas horas del viernes 13 regresamos desde Necochea, demostramos una vez mas que austeramente, a lo Crotos, se disfruta más de la naturaleza. 

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Noviembre de 1999 - Vuelta a Cuba en bicicleta

Piden que les cuente.. por Pedro el Croto

  Hola, “Piden que les cuente y les contaré”...tal como el comienzo una canción infantil y espero les agrade nuestra experiencia de noviembre del 99’. Nuestra,  pues Ana María y Livio también fueron partícipes de ésta pequeña aventura,  no casual,  ya que agregamos tópicos poco comunes.

  Con bastante antelación, dirigimos nuestros pasos al Estudio Turístico, sabiendo de tramites exentos de mercantilismo. Con las ventajas aéreas de baja temporada logramos pasajes,  Bs.As. - Habana – Bs.As., con un viaje extra Santiago – Habana y  traslado terrestre Mar del Plata – Ezeiza,   ida  y vuelta. El valor agregado fue llevar bicicletas y un pequeño equipaje de mano. Finalidad principal: recorrer la isla durante un mes, moviéndonos en nuestros medios. El traslado hasta Ezeiza lo compartimos con dos jóvenes triatletas que competirían en el exterior, revivimos risueñas anécdotas. En el aeropuerto,  nos desagradaron  precios abusivos de restaurante y snack.  Partimos en vuelo de Cubana. Un agradable amanecer nos encontró armando las bicicletas en el aeropuerto de la Habana. Difícil resumir abundantes recuerdos. Favoreció haber estado con anterioridad en ese país y el tener contactos artísticos, deportivos y culturales. Nos hospedamos en una casa familiar habilitada para turistas. Residencias y pequeñas casas de comidas (Paladares) se reconocen por un triángulo azul en las puertas, el que las busca,  es informado. Los precios para dos personas generalmente oscila entre 15 y 25 USD, comidas 5 a 8 y desayunos entre 2 y 3 (precios en divisas). Fuera de la Habana los valores pueden ser menores. El cambio de moneda es 21 pesos cubanos por dólar. Pizza tamaño plato: 2 a 4 cubanos igual precio por corte de cabello.  Existen “Bicitaxis” para una o dos personas, recorren lugares típicos y particularmente la “Habana vieja” . Para distintas apetencias están los Museos, Teatros, espectáculos musicales, deportivos etc. y  no resulta difícil satisfacer deseos personales de recreación. El confort hotelero es presentado en  cadenas internacionales de 5 o menos estrellas, es común el alquiler de autos con o sin chofer. Optamos por nuestras bicicletas.  Nos acompañaron  palabras en inmersos carteles :    “No existen proyectos imposibles, sólo hombres incapaces” José Martí “La vida es lo que pasa, mientras uno se está ocupando en hacer otras cosas” John Lennon

  Nuestro recorrido fue de 1.512 km. en bicicleta tipo “mountain”, unos 180.  caminando y distancias no tenidas en cuenta en variados vehículos. El  31/10,   en aeropuerto de  La Habana comenzamos a pedalear hasta la zona de Miramar  fijamos residencia  hasta el día 3/11 y partimos  hacia El Abra (camino a Varadero), seguimos el 4 hasta Matanzas , el 5 cubrimos  Matanzas - Villa Clara en trén,  días 6,  7 y 8 permanecimos en Villa Clara,  el 9/11 en Yagüajay, el 10/11  Yagüajay - Chambas, el 11 Chambas - Ciego de Ávila, permanecimos en su Universidad hasta el 13 que partimos para Camagüey. Luego de un activo fin de semana seguimos hacia Las Tunas. En trayecto de emergencia por ciclón llegamos a Bayamo, el 16 nos encaminamos hacia Santiago, el 17 y 18 permanecimos allí y nos orientaron para cubrir el trayecto hasta la histórica Guantánamo, el 19 fuimos hacia  Imías, donde nos alojamos en una confortable cabaña. Partimos el día siguiente rumbo a Baracóa, luego el 21 recorrimos el bello y virgen camino hasta Moa y el siguiente llegamos a Guantánamo, para regresar a Santiago el 23 y permanecer hasta el 25 en que realizamos el vuelo hasta La Habana. Disfrutamos  tres días esperando el vuelo a Bs.As.. En la madrugada del lunes 30, ya en Argentina,  viajamos  por tierra,  en regreso a Mar del Plata.

  Cumplimos algunas misiones:  Invitamos a atletas veteranos al sudamericano de atletismo noviembre del  2000. Llevamos material deportivo al estadio Panamericano y Complejos de actividades físicas. Depositamos “Tango para Ernesto” de mi autoría, en el Memorial del “Che”.( Santa Clara). Nos hospedamos en Hoteles de las Universidades de  Matanzas y Ciego de Ávila. En casas de familia de la Habana, Villa Clara, Camagüey, Yagüajay, Santiago y Baracóa, hoteles de Chambas y Moa, cabañas de El Abra e Imias. Conocimos la Academia de Ciclismo de Ciego de Ávila, nos homenajearon en la Casa del Tango y en Casa de La cultura con un Concierto. Visitamos los memoriales del Che en Santa Clara y de Camilo Cienfuegos en Yagüajay. Nos recibieron  Clubes Ciclistas e hicieron notas periodísticas. Pedaleamos varios Km. con cuatro ciclistas vascos, un norteamericano y muchos cubanos. Entregamos mas de 30 cartas y trajimos otras tantas. Registramos pocos inconvenientes mecánicos y ninguna caída. Bailamos, nadamos, visitamos las cuevas de Bellamar en Matanzas, soportamos agradables lluvias en 10 de las 24 etapas. Hicimos trayectos inolvidables. Así nos fue... De Bs.As. volvimos a Mar del Plata con tormenta . De regreso, a la “Avant”  le cayó una enorme rama de árbol caído, no paso nada y el servicio nos dejó felices en casa. Los recuerdos se suman en cuatro álbumes fotográficos.

  Contar es viajar otra vez. Si interesan mas detalles, gustosos los brindaremos.  Lo conté muy sintetizado   Pedro.- §  
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A la ciudad de Tandil el 10 y 11 de Abril de 2000 por Pedro el Croto

Crónica de un viaje y tributo al amigo “Bepo” y su causa

  Al cumplirse el primer aniversario del fallecimiento de José Américo “Bepo” Ghezzi, estuvimos en la Ciudad de Tandil y no nos alcanzó el tiempo para realizar una detenida visita a la Biblioteca del Club “La Movediza ”que lleva el nombre del carismático   “Linye”.

  Quedaron los contactos y la promesa de una vuelta para reunirnos con quienes habían tenido la feliz idea de perdurar un lugar de cultura adecuado a la personalidad del libertario trashumante y poeta tandilense.

  Posteriormente al llegar una vez más, con la caravana de ciclistas veteranos, nos encontramos con la sorpresa que la Comisión Directiva de la Biblioteca nos esperaba con refrescos, hermosas palabras y reiteradas invitaciones. El corto tiempo también en esa oportunidad,   no nos permitió disfrutar tantas gentilezas.  

  Posteriormente los integrantes de la Agrupación de Crotos Libres, pensamos lo interesante de una croteada por lugares serranos que vieron nacer a Bepo. A pesar de las limitaciones negativas que ofrece la falta de florecimiento económico, conformamos un núcleo de 15 Crotos dispuestos a viajar hasta la ciudad de Tandil, el 10 y 11 de abril de 2000. La cantidad de viajeros pudo ser mayor, pero el vehículo que nos transportó conducido por José Luna, ya estaba mas que completo. A las 8,30 del sábado bajo una intensa neblina, partimos desde Luis Agote 283, el multifacético Délfor, Pepe el cocinero, María Elisa la Yogui, Ana María y yo, a los cien metros se nos agregaron Miguel, pintor y guía, su compañera Cristina e hijo de 10 años. Luego don Angel Mateo (disertante en la Cumbre del 96’), y Leticia, estudiante de periodismo. Llovía intensamente, nos dirigimos a levantar el último grupo que esperaba en zona del “monolito”,  Ana la modista, Graciela la fotógrafa y las tres hermanas Gloria, Marta y Juana, entrerrianas y grandes caminantes. Entre mateada y ranchada llegamos casi sin darnos cuenta al acceso principal de Tandil, había aclarado y caían pocas gotas de lluvia. La amistad Crota permitió alojarnos en el “Hogar de varones” de la calle Balbín, que en el pasado fuera un alojamiento de menores y maestros. El lugar de raíz religiosa es regenteado por Juan  Vallejos,  veterano ciclista que cumple una misión desinteresada con su esposa.  Nos alojamos por mínimo aporte y hasta tuvimos calefacción y desayuno. El programa preparado por la Comisión Directiva de la Biblioteca, incluía una caminata por las vías para llegar hasta el club “La Movediza”, pero atento al mal tiempo decidieron suspenderla. No amilanados, salimos a las 12,30 caminamos con lluvia, rumbo al oeste. Mateo y Délfor quedaron en el centro para almorzar y encontrarnos posteriormente en la Biblioteca. Nuestra caminata tenía destino las calles Formosa y Jujuy. Al aviso de ¡a comer! nos gratificamos con bocados regionales regados por inoportunas lloviznas. Observamos antiguas construcciones del perímetro ciudadano y fuimos configurando líneas hacia nuestro destino. Cual forasteros chambones,  luego de preguntar y encontrar la calle Jujuy decidimos hacer una recta hasta calle Formosa. ¡Sorpresa!, tomamos un sendero de tierra con loma y barro.                                       

 Seguimos, a dos cuadras, cruzamos a una persona de la biblioteca, asombrada balbuceó -¿Ya están aquí?, Tras pocas palabras, seguimos embarrándonos, a las  14,30 ya estábamos en la Biblioteca, aun  cerrada. Sentados en la vereda, compartimos una frugal ranchada. Alertados por la señora que cruzamos, comenzaron a llegar sus directivos de la Biblioteca y del Club.  Se realizó una mateada con delicias caseras. Nos impusimos del funcionamiento del lugar, pulularon fotos y anécdotas de allegados y familiares de “Bepo”.  Ya cerca de las 16, mejoró el estado del tiempo y nos invitaron a continuar con el programa previsto. Caminamos junto con los integrantes de la Comisión,  niños y Catalina una prima de “Bepo” de más de 70 años. Cruzamos un agreste camino luego de salvar un alambrado de púas, rodeamos un añoso eucaliptos y llegamos a las vías que acercan con curvas y contra curvas, al lugar en el que estaba la casilla escuela que concurrió nuestro ilustre Croto. Bordeando lagunas de canteras llegamos al lugar natal de Bepo y desde allí tomamos un camino que nos llevó, hasta la casa en piedra de los Conti, la misma que aparece en la película de Ana Poliak y que fuera la residencia de Uda, el amor platónico de “Bepo”, donde él llenaba los baldes con agua mientras ella ejecutaba en piano el vals “Danubio azul”. La particularidad arquitectónica de la que fuera vivienda merece extenderse en una descripción, muy a pesar de lo lamentable de su estado actual. El exterior totalmente de piedra gris, muestra un riguroso estilo italiano de base rectangular con amplios ventanales verticales combinados con altas puertas. Amplias y numerosas dependencias de piso de madera deteriorada por las lluvias y humedad ya que los techos muestran grandes orificios muestran sótanos conformados bajo travesaños de hierro con formatos de vías de ferrocarril. Es curioso que los diferentes dueños no hayan decidido un mantenimiento adecuado, ya que el lugar puede ser un polo turístico o de desarrollo social tal como biblioteca, museo u hogar comunitario. El lugar que podríamos llamarlo jardín ha dado lugar a una profusa vegetación, que se desarrolló muy libremente. Pocos metros hacia el oeste una caseta canina en mampostería de simpática línea constructiva y cuidada terminación. Al noreste y frente de la vivienda dos galpones, uno simple con fosa, determina que en algún momento se utilizó como garaje de automóvil y el otro, doble de puertas corredizas muestra en el piso unos grandes tornillos en base elevada, hacen pensar en una instalación de algún potente generador de energía.

  Caía la tarde y determinamos regresar dejamos el sendero y apareció una tranquera tipo estancia cubierta de vegetación, llegamos nuevamente a las vías, caminamos entre hojarasca evitando charcos apareciendo las ya silenciosas y abandonadas rompedoras de piedra. Llegamos hasta un inmenso eucalipto que probablemente por un rayo o depredadores tiene un curioso formato a la altura de dos metros semejando un inmenso nido, desde allí observé los altos del cerro “La movediza”,  como ocurre permanentemente, se perfilan siluetas de visitantes. Desandamos camino, volvimos a rodear la inmensa piedra “El bochón”. Ladeamos un cúmulo de desechos industriales en moldes areniscos, productos de épocas de florecimiento lugareño en fundiciones metálicas. El último tramo bastante barroso lo hicimos luego de pasar otro alambrado y zapatear fango en el asfalto de la calle Salta. Nos esperaban con mateada y pastelitos. Se hicieron presentes los medios de comunicación, familiares y amigos de “Bepo”. Se desarrolló un pequeño acto, entregamos bolsas de libros y emblemas de nuestra agrupación a los miembros de la comisión directiva. Hubo emocionadas palabras, nos comentaron logros y funcionamiento cultural. Promediaba la reunión y la bibliotecaria vino con la noticia de un llamado de la ciudad de La Plata, “habló Tango y Lechuza en representación de los crotos de su zona, señalado su adhesión al momento que estamos viviendo”.  Nuestro escritor Angel Mateo distribuyo profusamente copias de su creación literaria y presentamos al retoño de roble que plantaríamos al día siguiente en homenaje a José Américo “Bepo” Ghezzi. Alrededor de las 19,30 hs. retornamos  a nuestro alojamiento caminando como verdaderos Crotos, acompañados por el  payador Cacho Rodríguez y varios miembros de la Biblioteca. En el camino  se organizo una ranchada en la particular crotera de Cacho y cerca de las 22 hs. partimos hacia nuestra base de la calle Balbín 932, dormimos plácidamente hasta las 7 del domingo 11, desayunamos y a las 8 partimos a con destino a la elevación del “Centinela”. Cruzamos el desolado centro, a medida que avanzábamos se nos iban incorporando otros amigos: los perros, llegó un momento que teníamos siete a nuestro lado. Cruzamos la plaza principal, llegamos al parque y fuerte. Luego descendimos hasta el dique, cruzamos por el pasaje hasta el lado opuesto, algunos perros por lo angosto y concurrido lugar ya que había numerosos pescadores deportivos que se vieron impedidos de pasar y tomaron a los saltos, la determinación de seguirnos por el perímetro lateral del dique. Bordeamos el lago y por un camino comenzamos a preguntarnos dónde estaba nuestro objetivo. Nuestro guía, el Croto Miguel nacido en Tandil estaba algo desorientado, pero preguntando a un atleta y un lugareño encontramos el rumbo verdadero. Uno de los perros perseguía a tarascones a los coches y a uno le arrancó una bagueta. Cuando faltaban 800 metros para el cenit del destino, Leticia y Cristina daban claras muestras de agotamiento. Volvía el coche, justamente el mordido por el perro, le reintegramos la bagueta aclarándole que los perros no tenían nada que ver con nosotros ¡todavía nos acompañaban cinco!. De paso le pedimos que acercara al centro a Leticia. O no entendieron o al recobrar la parte faltante del coche volvieron hacía “El Centinela”. En definitiva la Crota llegó primero que nosotros. El pintoresco lugar pronto nos tuvo como visitantes ilustres y menudearon las fotos y las  degustaciones en el lugar de caza-turistas. Juana compró y los demás curioseamos. A ese entonces teníamos sólo una hora para volver. En dos remises regresaron los caminantes que estaban agotados. Los seis caminantes que quedamos, mas cuatro perros: las tres hermanas Savio, Pepe, Miguel y yo (Ana María, había quedado para colaborar con el asado), comenzamos el descenso, a paso casi corriendo vislumbramos que podíamos encontrar un camino mas corto, y tomando por la izquierda de un cerro ubicamos un pintoresco camino de tierra que aunque zigzagueante nos llevó directo hasta la calle del club “La Movediza”. A las 1,06 arribamos al lugar donde seríamos homenajeados. Estaban presente los medios periodísticos y T. V..  Con una guitarra improvisé versos alusivos al momento especial que vivíamos. Cacho Rodríguez, se lució como parrillero y la materia prima era de primera. Hubo palabras, canciones, versos y en clima muy cordial debimos determinar que había llegado el momento de plantar el roble. Partimos como en procesión hacia el  barrio “Universitario” pocas cuadras al oeste de la biblioteca. Emocionante y sencillo acto. Nos esperaban los lugareños ya con el pozo hecho y hasta el sol poéticamente se asoció al momento. Unico árbol en la plazoleta y con historia ya que fue fruto de haberlo encontrado en la ruta cercana a Concordia cuando volvíamos del norte y justamente en el recorrido que hicimos cuando a la ida estuvimos dos días en la casa de “Bepo” en Arenales 233. Este retoño quedó señalando un fin de semana inolvidable para mucho de nosotros.

  Regresamos a la biblioteca, en reiterada despedida, nos esperaba nuestro transporte y cargados de emociones tomamos rumbo a Mar del Plata, no sin antes cargar varios termos de agua, elemento vital de una de las tres marías de los crotos. Con sombras ya  arribamos a Mar del Plata. Cerró un capítulo más.  

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16 Diciembre 2000 por Sebastián el Croto (Barcelona)

Un viaje por Marruecos                  

Un día pasa volando? Y dos? Y tres?

Puede que si, apenas lo vi, pero ya es de noche y ya no hay nada.

Todavía no logro despegarme de cierta paranoia. Todo parece tan peligroso, pero a la vez son todos tan amables... Youssef se me ha aparecido como una lapa amable. Fiel a mis principios no ha logrado sacarme ni una rupia.

Es difícil establecer relaciones sinceras por estas tierras, hay mucho billete en juego o muchas monedas.

Me esta entrando el gusanillo por la lectura. Poco a poco. Me viene de gusto un libro y aprender algo de árabe-marroqui.

¿Cuánto ofrecerle a Youssef en un acuerdo equitativo y a la vez satisfactorio para mi?

Hoy apenas he comido. Donde fueres haz lo que vieres. Apenas ha caído en mi estomago unas mandarinas, un café y unas pastitas. Supongo que la harira me entrará como por un tubo envaselinado.

Qué diferente sería todo con i hermosa Beatriz a mi lado! Me es imposible pensar en nada desagradable a su lado... estaré poniéndome gilipollas?

Lejos de todo y con un mes por delante.

Tal vez sea el momento oportuno de escribir largo y tendido o empezar una aventura, arrojarme a las descripciones.....

Marrakech tiene aún rincones que me gustaría experimentar... la zona del cementerio saudi, Gueliz. Y ese autobús que tiene que llevar a alguna parte.

EL Sindi Sud

Volvía a Marrakech después de varios días de lluvia y barro, perdido en el Valle de Ourika.

Sucio, húmedo y maloliente, el apretuje del autocar no me decía nada especial, ni antropológica ni asquerosamente. Mi otro yo dormía, el yo curioso y navegante dormía.

Ahora solo ensoñaba con el "Sindi Sud", aquel hotelucho limpio y familiar que otrora había conocido.

Hacia días había hablado con Abdul y había quedado muy claro que una de esas

habitaciones nuevas estaban reservada para mí.

Había acabado el Ramadan y la fiesta loca había comenzado. Marrakech ardía.

La caminata hasta la plaza “Jame El Fnna” fue con paso ansioso. El bolso colgado en cruz me ardía en los hombros. Mares de gente iban de un lado para otro. Mohamed V se había transformado en un río embravecido de cabezas que no paraba de fluir, hacia la ciudad nueva y hacia la vieja, como dudando, como buscando el  tubo directo a la felicidad, el agujero divino.

Cuando Abderrahim me dijo, en la recepción del hotel, que no quedaban habitaciones libres, que me esperaban mañana y no esa noche, la cara se me deformó. Un tembleque me rasguñó desde la nuca hasta los talones. Me rebotan una y otra vez en anagrama las mismas palabras:  Dormir, morir –D,  ducha, chau -D, ducha,dormir. Abderra me dejó un momento solo mirando fijamente a los vendedores de chocolate. Algunos guiris entraban y salían del hotel. Por suerte, al menos, no molestaba. Pasaron algunos minutos y Abderra apareció con una tetera y su religioso té de menta. Una voz en francés me repetía que no había ningún problema, que seguro que encontraríamos algún sitio, si el listón lo dejaba yo colocado bajo, muy bajo.

Y así fue. El calor del té, la energía de la menta, el animo del viajero. Pisotee la derrota y termine instalado en el "couloir", en uno de los sofá cubierto apenas por el techo, desde donde se veía un cielo hermoso y estrellado. La luna iba a reventar. Después vino el placer. Primero en chorros de agua caliente y cucharadas de jabón. La cuchilla arrancando los pelos de la barba, el desodorante estrujándose contra las axilas. La noche había comenzado para mi y la costra de  barro que me cubría se iba yendo por el agujero de la ducha. En unos momentos ya me encontraba en casa, en ese hermoso hotel, en el casco antiguo de la ciudad. Y vinieron los saludos, las Fatimas y los niños y el viaje taciturno a la Plaza a tomarme un buen plato de lentejas y unos caracoles bien picantes. Viejos conocidos aparecieron entre mesa y mesa, como una mezcla de buitres y palomas de la paz. Fue una noche hermosa. Volver a casa. Tirado en el sofá, mirando las estrellas, preparado un colchón para taparme la cara haciendo diagonal contra la pared una vez que decidiese entregarme a los brazos de Orfeo y de sus ninfas.

Mire las estrellas una vez y otra vez y me acordaba de Hammou y de sus exquisitas explicaciones sobre la constelación de Orión y el perro y el conejo y los carros. Pensé en mi otra casa, a algunos miles de kilómetros. Toda oscura, con las persianas bajas, el ordenador cubierto por una sabana, el olor de las tuberías subiendo por los agujeros destapados de la bañera, el polvo golpeando contra las ventanas y buscando agujerillos para entrar. Mi otra casa que ya no era mi casa. Por un momento me sentí un viajero y no un turista, a lo The Sheltering sky. No extrañe mi hogar y preferí mil veces la soledad del viaje, la incertidumbre del mañana, la curiosidad saltándoseme de los ojos en forma de lágrimas.

      

 

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Año 2004 - Sueño de viajar a Trives buscando sus raíces.por Alicia Alvarez

"No había más que marcar la ruta en el mapa. Esto harían en su cartografía imaginaria cuando partieron para América".


El recorrido entre Vigo y Orense llevaría un par de horas de autobús.
La ría dejaba ver en sus aguas las viejas bateas mejilloneras emergiendo como mosaicos, esparcidas bajo el gran puente de Rande, compañeras casi sin saberlo, de tesoros sumergidos de antiguos galeones piratas que allí abajo en sus basamentos se esconden.
Los pescadores aquí buscando un nuevo tesoro, una esperanza devastada meses antes por otros piratas que con su moderno barco el "Prestige", contaminaron de petróleo aquel mar, la fuente más importante de su riqueza. Ahí otra vez en su lucha cotidiana, recomponiendo la pena, limpiando las aguas. Volviendo a empezar.
Mientras esperaba, para continuar con la segunda etapa del trayecto, buscaba en una tienda, postales con alguna imagen de la Puebla. Encontré varias y compré todas. También una muñequita gallega muy graciosa que luego le regalé a mi madre y la contentó tanto como el relicario de Compostela que le llevé también. Había ansiedad por conocer esos lugares. Cada detalle me haría pensar en lo que ellos, los que se fueron, habían dejado atrás sin regresar.
Al salir de Orense nos adentramos en zonas boscosas de pinos y eucaliptos, matizadas por pequeños huertos, en medio de caseríos de piedra que por su soledad parecían deshabitados.
Así por largo rato el paisaje se repetía entre curva y contra curva del camino. Lo alteraba una cascada, luego el río cortando un gran valle, o en las cumbres montañosas una cadena de blancos molinos marcando el ritmo de energías alternativas.
En septiembre todo tenía un color y un olor muy vegetal. Los árboles parecían agradecer la llegada del otoño, después del tórrido verano de más de cuarenta grados soportado.
La expectativa iba en aumento. Le pregunto al chofer si falta mucho, si conoce la Calle del Centro. Me dice que no, que sólo entra en Trives en su recorrido habitual, no conoce el pueblo, pero que seguramente la encuentro pronto, que todo está cerca. Y que me fije cuando entramos por su calle principal.
Llega al fin, para en la plaza, frente a la iglesia y al ayuntamiento. Se cruza una mujer a la que le pregunto por la farmacia, me indica aquí nomás. Y allí me dirijo mirando las fachadas de las casas, tratando de percibir risas infantiles abandonadas en algún rinconcito de esas calles.
Y allí al lado de la cruz verde, plasmado en el tiempo un apellido familiar. Entro. Me atiende un joven de unos treinta y pico. Le digo que no vengo a comprar nada me mira un poco extrañado. Estoy de visita en el pueblo le digo y que quería ubicar la casa de doña Remedios e Isabel, unas parientas viejitas que creo viven por aquí, en la calle del Centro. Ayer hablé con ellas por teléfono, las ubiqué por la guía. Me dijeron que me esperan.
Más extrañado aún con lo que le contaba, pensaría: pero a esta tía que le pasa, por qué me pregunta estas cosas a mí.
- Mira - pregunté, ¿no te han dicho nada?
- No, de qué? Que yo vendría hoy por aquí.
- No. Nada.
- Pues te mostraré algo. Tengo aquí unas fotos un poco amarillas pero auténticas. Fotos de familia, que muestran cuan chiquito era mi padre, cuando lo llevaron a la Argentina, de donde vengo. Tenía sólo cinco años aquí está él, lo ves? con sus rizos dorados tan graciosos y aquí en esta otra con su padre y su madre. Ella la de la foto era la hermana de tu abuelo.

Me miró con sorpresa….
- Así que tu entonces…
- Si es así somos primos, lejanos pero primos al fin. Casi nos quedamos sin palabras, nos dimos un abrazo y un beso en la mejilla, y entre risas le mostraba otras fotos familiares.
- Le dije - he venido a conocerlos, a caminar sus calles, las que alguna vez recorrió aquel niñito de la mano de su abuelo, las que nunca conocería ya. A ver su río y esas montañas que el abuelo atravesaba espantando lobos. A oler su aire, a respirar sus flores. A encontrarme con mis raíces. A aprender a sentirlos como parte de mi vida que nunca dejaron de ser. A buscar en la piedra alguna señal grabada. A reconocer en ese cielo las estrellas que mi padre me enseñó a mirar siendo niña, cuando en las noches de verano, nos recostábamos en nuestras hamacas de madera, a mirar el firmamento desde el patio de casa y soñábamos con otros mundos posibles, con viajar a descubrirlos …

Había viajado toda la mañana y quería descansar, así que quedamos con mi primo Luis en encontrarnos más tarde para almorzar. Le pedí referencias de un hostal. Yo llevaba apuntada tres direcciones, pero él me sugirió el de un amigo, que quedaba justo al lado de la farmacia y como de amigos se trataba me pareció bien la sugerencia y allí fui.
También le pedí que me indique como llegar a un lugar que estaba ansiosa por conocer: la casa donde había nacido mi padre. Quería imaginarme cómo hubiera vivido un chico entre esas paredes, en ese entorno. Cómo hubiera sido mi infancia si todo se hubiese quedado en el lugar, si mis abuelos no hubieran emigrado a América, como tantos gallegos lo habían hecho sin regresar.
Caminé en dirección a su calle empedrada. La calle del reloj, un antiguo carillón que impiadosamente marcaba el paso de las horas con sus campanadas. Alguna vez habrían jugado niños en esa plazoleta, ahora vacía.
Llegué a la puerta de aquella casa. Yo me imaginaba algo más rústico de acuerdo al relato de mi padre. Pero claro, los años habían pasado y ya no pertenecía a la familia. Su actual dueño la había convertido en un cómodo hotel de turismo y la reforma que había sufrido le alteró parte de su fachada y su interior. Ya no estaba el patio lleno de plantas, las habitaciones principales habían cambiado, también la cocina, la sala, en fin que la escalera sí era la original de la casa y las paredes medianeras y balcones también, según contaba mi primo Luis. Las ventanas del fondo dejaban ver los cerros circundantes. Al frente, al asomarme al balcón veía hacia mi izquierda la plazoleta del reloj y del otro lado calle abajo se observaba una línea de casas parecidas entre sí con sus frentes de piedra y balcones adornados por azaleas y malvones. Que curioso que ese hotel era uno de los tres que había apuntado en mi libreta, antes de llegar al pueblo, como posible hospedaje. Nunca me podía haber imaginado que esa fuera la casa de la familia.
Esa casa tenía historia de nacimientos. Mi padre, el padre de Luis. Luego llegó la gente de mi generación: Victoria, la mayor de cuatro hermanos, Ángel, Juan y Luis el menor de todos. Ninguno de ellos vivían ya en el pueblo. Se habían ido a estudiar a la Universidad en Madrid, y luego a hacer sus vidas en distintas ciudades españolas. Salvo Luis que como farmacéutico en tercera generación de esa profesión, se quedó para continuar con el negocio heredado de su padre, que había fallecido hacía un año, a pocos meses de mi padre.
La joven que nos mostró el hotel me comentaba que setiembre no es un mes de temporada, que por ello había poca gente en el pueblo, que se caracteriza por tener muchos visitantes de turismo rural sobre todo en sus veranos. Aunque hay quienes prefieren llegar con los fríos de enero por la cercanía de la Estación Invernal de montaña de Manzaneda y practicar deportes de nieve en sus canchas de sky, únicas de la Comarca gallega. Otros vendrían con afición por la gastronomía buscando productos locales como los corderos y cabritos, que gozan de reconocida fama, o irían a la fiesta de San Blas, patrón de la parroquia del pueblo, a festejar la Fiesta del Chorizo y a degustar sabrosos jamones de elaboración casera.
Tuve la suerte de darle esos gustos al paladar, en lo de Lola, una prima lejana de mi padre que muy gentilmente nos invitó a conocer su casa y donde probamos esos fiambres caseros acompañados de un fresco vino blanco de sabor frutal, también hecho en casa y de postre la Bica, un famoso dulce de Terra de Trives y que tiene su propia Fiesta con comida campestre el último domingo de julio, en la estación de montaña y en la que se reparte este postre entre los asistentes.
Caminé unas cuadras hasta el río. Se veía solo un fino hilo de agua, hacía tiempo que no llovía y se notaba la sequedad en las huertas linderas donde crecían hortalizas a la par de árboles frutales y vides. En el camino probé uvas blancas muy dulces y riquísimas hurtadas de una quinta. Todo tenía sabor a nostalgia de cosas que me contaba la abuela cuando iba a lavar la ropa a ese río, o cuando juntaba castañas para azar. Historias que escuchaba siendo muy niña y que dimensionaba como salidas de un libro de cuentos pero que ahora tomaban forma de cosas reales no menos fantasiosas y hermosas todas ellas en su simpleza.
Relieves montañosos rodeando la comarca por donde la vista se paseara.
Todo estaba cuidado y ordenado. El pueblo limpio, silencioso a tal punto que parecía vacío de gentes en sus casas. Los registros decían 6000 habitantes. Es que era la hora de la siesta, sería eso lo que impedía ver a sus gentes en las calles, pensé.
Algunos estarían ocupados en sus tareas rurales, la crianza de ovejas, cabras y porcinos, como en antaño. Esas actividades no han cambiado mucho. Además el turismo lleva mucha actividad al pueblo. Se practica senderismo, montañismo y deportes náuticos en los ríos cercanos, el Sil, el Miño y el Bibei, afluente del Navea.
Por esos ríos mi primo Luis navega en su piragua, alucinando rituales de indios salvajes, disfrutando de la naturaleza, del paisaje, de un chispazo de niñez escondida en su embarcación. Quien pudiera….
Con mi primo quedamos en encontrarnos para almorzar, a las dos de la tarde, en el hostal. Comimos y bebimos para festejar ese encuentro y me dijo, tú te vienes para casa, que eres de la familia, nada de hostal, y recogió mis cosas y nos fuimos.
Le dije que me quedaría solo una noche, mi viaje era relámpago, tenía que estar en dos días en Madrid para asistir a una boda, otro compromiso de familia.
Todo era un poco extraño pero familiar a la vez.
Tomamos una copa, e intercambiamos charlas. Busque en mi bolso unas piedras que había traído, con una finalidad. Piedras de cuarzo y granito que a mi padre le gustaba juntar de los lugares de argentina que visitaba. A cambio me llevé piedras de su pueblo, sacadas de esos muros, de su calle de Trives. Intercambio de piedras por otras piedras. Alguna vez había soñado ese sueño…

18/03/2005


EN BICICLETA DESDE MAR DEL PLATA A GENERAL MADARIAGA

por Ana Maria Ordoñez


Con el ciclismo se logra eficacia en el pedaleo, elección de buen ritmo, descubrimiento del propio cuerpo, alegría en los kilómetros que se dejan atrás, esfuerzo voluntario, que se convierten de pronto en un goce… Eso es el cicloturismo, un juego al alcance de todos, sobre una bicicleta que permite andar por lugares impensables.


Existen seres a quienes el temor a lo desconocido o el miedo, no los paraliza y siguen soñando en recorrer caminos y senderos del mundo… no solamente caminando, sino también en bicicleta. El intelectual francés Paul Virilio en su libro "Ville panique" muy de moda en la actualidad, dice: "el miedo es el tema principal de la sociedad". Pero esta afirmación no la comparten los Crotos.
Ya realizaron otros recorridos, pero desde hace tiempo, quedaba pendiente un viaje: Mar del Plata - General Madariaga por caminos principalmente de tierra. "Conocer caminos, vivirlos, transitarlos, es conocer un cúmulo de vivencias y en definitiva, amar la historia y la cultura" dijeron.
Se adhirieron al proyecto Pedro Ribeiro, Pepe Sieira, Humberto Maffioni y Ana Maria Ordoñez.


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Salieron el viernes 18 de Marzo de 2005, a las 8 horas en sus bicicletas, atiborradas prolijamente de mochilas, alforjas, carpas, bolsas de dormir, cantimploras, alimentos, repuestos, herramientas, etc. Con alegría y bastante viento a favor, tomaron por la ruta nacional 2, y comenzaron a vivir parte de su propia historia.
Al pasar por la Avenida Constitución, en su intersección con la ruta mencionada ingresaron a la estación de servicio de una multinacional allí instalada, no para cargar el combustible encarecido compulsivamente, sino para utilizar gratuitamente el aire para las cámaras de las bicicletas y los sanitarios. Pasaron por "Estación Cobo", inaugurada en 1889, tres años después que el tren llegara a Mar del Plata y luego por la Estancia La Armonía que en 1826 fuera otorgada oficialmente por el gobierno de turno, a Pedro de Alcantara Capdevila, que después de varias subdivisiones y pasar por distintos propietarios, el casco y 370 Ha fueron subastadas. El bien fue adquirido por la Fundación Cultural Argentina, creada por el clérigo Luis Maria Etcheverry Boneo, para desarrollar actividades supuestamente culturales y educativas.
En esta oportunidad los ciclistas no cruzaron la rústica tranquera, porque el lugar ya les era conocido y continuaron hacia Vivoratá. Llegaron a las 11 horas logrando un promedio de 18,6 por km.
Junto al cartel con el nombre del lugar, que lucía más brillante que nunca, los mates, frutas y la infaltable granola hicieron de la primera parada un descanso ameno. Continuaron hacia Cnel. Vidal por caminos de tierra: "cada rincón de estos lugares envuelven con su aroma", dijeron.


6 km antes de llegar a Cnel. Vidal, está la Estancia "La Cautiva". Su construcción es un modelo neoclásico de la arquitectura italiana del siglo pasado. Dicen que para levantar las paredes se utilizaron ladrillos de barro cocidos en la propia estancia y para las ventanas, se trajo madera de Europa con rejas de hierro forjado artísticamente. Cuenta con un bellísimo parque y con especies arbóreas perennes y caducas. Por más de cien años dedicada a la agricultura y la ganadería, en la actualidad produjo una apertura al plano turístico.
A las 14 horas llegaron a Cnel. Vidal. Recorrieron la ciudad, en particular las antiguas construcciones de "La Rinconada", plaza, municipio y posteriormente estuvieron en lo que fuera el casco de la Estancia Los Aromos ubicada a un kilómetro del túnel que pasa debajo de la Ruta Nacional Nro. 2 a la altura del Km. 342 La tarde se fue transformando mientras tomaban mate en y en tanto los visitantes utilizaron la imaginación para reconstruir el lugar en el pasado, que hoy silenciosamente, queda como mudo testigo de una época.

 

Cenaron como si fuese su última vez en el establecimiento "La Rueda" del conocido "Pita" Mendoza, Ana Maria se fue a dormir, no los acompañó en el banquete.
A las 8 horas del día siguiente, partieron hacia la Esquina de Argúas, a 17 km de Coronel Vidal, sobre el viejo camino de tierra que la une a la Estancia El Durazno . Es la única y última esquina tradicional que queda en el Partido de Mar Chiquita. Las "Pulperías" eran comercios rurales llamados almacenes de "ramos generales", diseminados en la antigua campaña y abiertos estratégicamente sobre las rutas de carretas y galeras o sobre caminos cruzados. Con la llegada del ferrocarril, a medida que se formaron los pueblos, las esquinas fueron desapareciendo paulatinamente. La "Esquina de Arguas" fue posta obligada en el camino que unía Maipú con Laguna de Los Padres, siendo el paso de contacto para llegar a Mar del Plata. Su construcción es del Siglo XIX y dicen que por allí paso el Dr. Dardo Rocha y José Hernández y seguramente inspiró a Abel Fleury para componer su célebre "Fortín Kanquel" Actualmente está ubicada dentro del campo correspondiente a "Tierra Fiel" propiedad de Miguel Saubidet Payró, descendientes de la familia Ezeyza. Todo esto lo cuenta Don Santiago Leonel Dabos baquiano, tractorista y arrendador que no retaceó su tiempo para acompañar a los ciclistas que estaban junto al palenque de la Pulpería, ávidos de conocer la historia no escrita del lugar. Don Santiago contó también que por esos pagos se realizaron las reuniones preliminares de la fracasada Revolución "Los libres del Sur". El gaucho se lamentaba de no brindar más tiempo pero los alentó a continuar esperando al encargado de La Esquina. Parecía estar muy cómodo en su relación con el medio; sin dudas prefiere y disfruta desde su infancia los límites del campo ahora coloreados por la paleta del otoño.
La blanca perrita elevó sus orejas, Don Daniel Montenegro encargado del lugar llegaba en su viejo Citroen. Abrió la pulpería y en su interior hay una placa otorgada el 11 de Diciembre de 1992 en oportunidad de ser declarada la Esquina como Patrimonio Cultural del Partido de Mar Chiquita. Paredes de barro y gran parte de las rejas son originales y aunque luce carteles de actualidad para la decoración y pisos algo actuales, el entorno hace recordar una época ya casi olvidada.

 

La "Esquina de Arguas" fue posta obligada en el camino que unía Maipú con Laguna de Los Padres, siendo el paso de contacto para llegar a Mar del Plata. Su construcción es del Siglo XIX y dicen que por allí paso el Dr. Dardo Rocha y José Hernandez. Actualmente está ubicada dentro del campo correspondiente a "Tierra Fiel" propiedad de Miguel Saubidet Payró, descendientes de la familia Ezeyza. Todo esto lo cuenta Don Santiago Leonel Dabos baquiano, tractorista y arrendador que no retaceó parte de su tiempo para acompañar a los ciclistas que estaban junto al palenque de la Pulpería y ávidos de conocer la historia no escrita del lugar. Don Santiago contó también que por esos pagos se realizaron las reuniones preliminares de "Los libres del Sur". El gaucho se lamentaba de no brindar más tiempo pero los alentó a continuar esperando al encargado de La Esquina. Parecía estar muy cómodo en su relación con el medio; sin dudas prefiere y disfruta desde su infancia los límites del campo ahora coloreados por la paleta del otoño.
La blanca perrita elevó sus orejas, Don Daniel Montenegro encargado del lugar llegaba en su viejo Citroen. Abrió la pulpería y en su interior hay una placa otorgada el 11 de Diciembre de 1992 en oportunidad de ser declarada la Esquina como Patrimonio Cultural del Partido de Mar Chiquita. Paredes de barro y gran parte de las rejas son originales y aunque luce carteles de actualidad para la decoración y pisos algo actuales, el entorno hace recordar una época ya casi olvidada.
Los ciclistas continuaron, pasaron por la Estancia "La Juliana", "El Durazno", una de las estancias mas antiguas del Partido, Canal 5, Estancia San Silverio, 1ro. De Mayo, entre otras, hasta llegar al Puente de Hierro, donde hicieron otro descanso. Los jejenes, abundantes en la zona, marcaban constantemente su territorio, pero no fue motivo para continuar con la "granola", frutas y contemplar el paisaje más de media hora.. Retomaron la marcha y tras una pinchadura pasaron por las Estancias San José, San Gabriel, Las Marías, El Mirador, Estancia Sta. Ana, La Pastora, La Victoria y hasta llegar a Macedo. Ya habían recorrido 182 km
Visitaron el Manzanar de Macedo, lugar donde actualmente se cultiva la fruta kiwi para exporta a distintos países del mundo. Los encargados Daniel como Don Santiago Avalos (un gaucho Correntino) tuvieron la gentileza de mostrar las plantaciones, explicaron el proceso de producción y sugirieron un mayor consumo de esta fruta por su alta y excepcional calidad. Recalcaron que es una excelente fuente de muchos nutrientes, necesarios para una buena salud y que se puede encontrar desde mayo a diciembre en el mercado argentino.


En el Almacén, doña Isabel propietaria del lugar desde hace cuatro años, ofreció sabrosos fideos amasados a los visitantes.
Levantaron campamento. Un camino pesado por la tierra suelta esperaba a los ciclistas que no se dejaron amilanar por el viento del noroeste que ya soplaba fuerte. La lluvia amenazaba. Envueltos en nubes de tierra llegaron a La Estación Juancho, remodelada, pintada y con Martín, domador oriundo de Cañuelas que no escatimó atenciones: agua caliente para el mate, salamines fabricados en Cañuelas y pan para la picada. Se respiraba paz entre la tierra que levantaban los autos que pasaban por el camino y la fuerza del viento que crecía. Los caballos compartían la merienda.
Llegaron a la ciudad de General Madariaga después de remontar los 48 Km desde la salida de Macedo, a un promedio de 12,6 km por hora, que no pudieron superar por el fuerte viento. La ciudad estaba dormida, domingo nublado. Compartió la alegría, el amigo ciclista Julio Cesar Palavecino, que los estaba esperando.
Los Crotos, mientras almorzaban en el restaurante "El Molino", comentaron que esta forma de andar caminos logra una relación diferente con los lugares que pasan, porque además de poner sus propios cuerpos a la aventura, se mezclan con la naturaleza, conocen accidentes geográficos, historias y costumbres, en un constante descubrimiento.
El asombro es permanente en cada Croto y este proyecto no fue la excepción.

AL MARGEN DE LA NOTICIA


Generalmente un viaje comienza acompañado por mapas y planos del lugar que se piensa visitar. Iniciado el viaje, uno se orienta por carteles, que debieran estar colocados en los principales hitos de los caminos. Pero… en la Provincia de Buenos Aires, pareciera que nada de ello es posible desde hace muchos años.
En vano solicitamos información de caminos vecinales y los planos logrados están completamente desactualizados por no haber sido relevados. En la Dirección de Turismo de la Provincia se carece de material de información y utilizan solamente el material suministrado por los Municipios.
No obstante las dificultades los Crotos Libres se largaron a transitar esos caminos. Los carteles indicadores, están a la vista

 


 



 

POR ESPAÑA

De Alicia Alvarez 12 de Abril de 2005


Yo por aquí descubriendo lugares. Hoy fui por la mañana a visitar el Museo de Bellas Artes de Valencia, (obras de Velazquez, El Greco, Murillo, Jose Rivera Goya, van Dyck, y pintores locales de los años 1600 en adelante. También esculturas y restos de la antigua civilización ibérica y romana. Me fui en bici, ya que queda a 10 minutos de casa, siguiendo el curso seco del río Turia, que es un parque de más de 10 km de extensión parquizado y con sitios de recreación y deportes al aire libre. Un verdadero paseo para la mente y el cuerpo en esta ciudad tan linda donde hay mucho por ver. Ya conocí la playa Malvarosa, muy extensa 6 km cuyo nombre se debe a sus atardeceres en que el cielo se pone de esos colores. Su arena es blanca, el Mediterráneo está frío aún, mañana nos iremos a pasar el fin de, a Castellón provincia vecina de lindos bosques y playas invitadas por unas amigas de Victoria.
El fin de semana pasado estuvimos en Sevilla, preciosa en primavera, huele a azahares de naranjo y sus parques con miles de flores y paseos perfumados de jazmines, retamas, rosas, glicinas, en fin un pequeño paraíso. También fui a ver una corrida de toros al la Maestransa, no soy partidaria de esa faena pero no dejó de ser un tema interesante y multicolor que quería conocer.
Realizamos un viaje de 4 días a Estambul, en semana santa, huyendo de la curia local, Fue un viaje maravilloso, recorrimos el Bósforo hasta el mar Negro , vimos la Mezquita Azul, palacios, probamos comidas raras, fuimos al Gran Bazar donde el regateo es casi una obligación en la compra, hay más de 4000 negocios allí, te mareas, salimos en media hora y al día siguiente volvimos, gente por todos lados, como hormigas, una ciudad fascinante pero que cansa un poco, ya contaré más.
Los quiero. Saludos de Victoria que los quiere conocer por las cosas que le cuento de lo bien que lo pasamos con ustedes. Alicia.

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De Alicia Alvarez 2 de enero 2010

¡Feliz año! Estuvimos de viaje desde el 25 al 1º. Nos fuimos con Victoria a Egipto a pasar las fiestas.

Las ciudades visitadas: Assuan , Kon Ombo, Edfú, Esna, Luxor y El Cairo. Preciosos los templos y las pirámides, por su incalculable valor histórico y artístico. Pero todo lo demás deja ganas de no volver.
Los vendedores te acosan constantemente y no puedes ir por los mercados y puestos de artesanías con tranquilidad, pues quieren vender a toda costa y apuestan al regateo y eso es muy desgastante al punto que ya no los soportas y no les compras.

La ciudad El Cairo con sus 28 millones de habitantes es extremadamente estresante y sucia, con mucha contaminación ambiental, casi en tinieblas todo el tiempo por el smog. Llueve poco y las calles están llenas de mugre.
Las tiendas, los cafés, el mercado o gran bazar khan el-khalili unos de los más grandes de oriente , son caóticos. Y como si eso fuera poco, cuando vas a comer fuera del hotel, de beber sólo te dan bebidas sin alcohol, agua o tés, son musulmanes claro, pero el turismo no lo es, así que para beber cerveza o vino, sólo en el hotel.
Estuvimos 3 días navegando el Nilo desde Assuan a Luxor, durmiendo en el barco, también recorriendo el desierto 6 hs. para llegar a Assuan, ver la represa de Assuan, el lago Nasser y el templo de Ramsés II, la verdad que es muy interesante ver las obra de la cuna de la civilización antigua.

En la navegación por el Nilo (tres días), se observa el valle del nilo muy cultivado, es lo único verde que existe.

El museo de El Cairo, que alberga la famosa máscara de Tutankamón y sus sarcófagos (3 a falta de 1) , más caja mortuoria del tamaño de una habitación para guardar al muerto más sus pertenencias, todas en oro y piedras preciosas. Te decía, el museo está muy mal mantenido, con paredes sucias y faltas de pintura, igual los techos y salas con muy mala presentación, no me lo imaginaba así, después de ver todo lo egipcio de los grandes museos : Nacional Galery en Londres o Louvre en París,

Los egipcios son cutres, el barrio Copto del Cairo donde conviven cristianos y musulmanes también, tiene iglesias cristianas decoradas con globos y guirnaldas como de cumpleaños, que risa!, y que poco adecuado para un templo religioso no?, pero así son ellos, les da igual, una kermese que una iglesia, menuda diferencia los ortodoxos, vi un templo que daba gusto, por lo auténtico, además por la devoción de algunas gentes dentro. La gran mezquita de alabastro: ¡impresionante!
El tráfico en el Cairo: no respetan normas, no hay carriles marcados, pocos semáforos, solo en el centro, se cruzan los coches de un lado al otro, la gente cruza avenidas por cualquier sitio, a riesgo de ser atropellados, y de madrugada los taxis te llevan a 150 km /h al hotel, llegás echo polvo, y con un estrés que te dura toda la semana.
Por suerte y aunque nos sacaban a las 3 y 7 de la mañana para las excursiones teníamos un buen grupo: gallegos, mexicanos, madrileños, vascos y me divertí mucho con ellos, pero al Cairo nadie volverá...
Ahora en Valencia estoy feliz de haber regresado a la civilización. Un abrazo. Alicia.

 

 

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