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MARTIN
FINAMORI
Nació en Lobería, Provincia de Buenos Aires. Sus primeros
10 años los pasó en Claráz, luego partió a los caminos como ayudante
de un turco vendedor ambulante. A los 15 años comenzó a
utilizar el caballo en sus desplazamientos provincianos.
En 1930 sus principios libertarios y sindicales lo llevaron a ser
secretario del sindicato
portuario de la ciudad Necochea que estaba adherido a la anarquista
Federación Obrera Argentina. Por sus ideales fue encarcelado, un
amigo de su padre le facilitó la fuga pero se le negó trabajo en
otros puertos argentinos y debió tomar prudente distancia y volver
a su antiguo amigo el camino. Anduvo por las provincias de Entre
Ríos, Río Negro, Corrientes, Santa fe, Salta, Jujuy, Mendoza, La Pampa e incontables caminos y vías.
Cuenta que los Crotos, solos o en grupos de 20 o 30 viajaban
en trenes cargueros o mixtos. Generalmente no se llevaban bien con
los que pedían, piojosos,
barbudos, mugrientos o que andaban en cosas turbias. La mayoría
eran anarquistas, también había comunistas y muchas veces se tenía
discusiones con ellos. Su extenso anecdotario esta plagado de curiosidades,
entre otros cuenta de “La Cueva” de San Nicolás situada en una barraca
a la vera del río, donde oculta con una planta trepadora los Crotos
libertarios, improvisaron una biblioteca en una barrica, depositando
e intercambiando periódicos y libros. La gente pasaba por sobre
la barranca y no sabía del escondite. Con los años el lugar inundado
por un manantial se hizo sembradío de berro y para colmo de males
la policía autoritaria un día
arrió con todos los Crotos que estaba en las cercanías.
En la década del cuarenta Martín realizo su última croteada.
Recién casado fue despedido de un frigorífico. Tomó la linyera y
partió hacia la cosecha de maní en Córdoba.
Con
el dinero que ganó compró un camión Chevrolet 27
comenzó a hacer mudanzas y fue dejando las vías. Al cumplir
sus 90 años la Biblioteca Mitre lo homenajeó como benefactor de
la Ciudad de Rosario. Lo anecdótico consiste que en la época del
proceso en determinado momento la biblioteca iba a ser vaciada compulsivamente.
Martín Finamori se presentó a la guardia policial y dijo ” Vengo
a retirar todo, cumplo
órdenes”. Fue así, que
rápidamente retiro libros, útiles y archivos que tenían destino
de destrucción. Con el advenimiento del estado de derecho, devolvió el material
que mantuvo oculto durante años y fue aplaudido en un acto conmovedor.
En 1996 activo participante de la Cumbre Internacional de Crotos,
fue condecorado junto a Bepo y
Woolands. TV Canal 13 le grabó en
un inolvidable reportaje con la conducción del periodista
Santo Biasati.
Hizo
sus guisos crotos que llamaba "de cuchara parada",
labró huesos, afiló cuchillos
y con permanentes sonrisas
narró sus incontables y picarescas andanzas, hasta
pasado los 90 años, que decidió irse para siempre.
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