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Hola soy Omar, tengo 35 anos y les escribo desde el
Belice país de Centro América, desde muy pequeño,
a los nueve años, me entró la curiosidad de conocer
el mundo y salir a sobrevivir por ahí, a los catorce empecé
con salidas de camping a Córdoba, que desde Buenos Aires
es lejos, a los 19 deje la secundaria en 4to. año y me fui
a Brasil, llegué a Río de Janeiro a vivir en la calle
y sin saber que hacer, dormí en casetas de teléfonos,
bajo la lluvia y esquivando ladrones. Seguí al norte, llegué
a Natal donde me dedique a la artesanía, hice pulseritas,
luego llegue a Fortaleza y a Belem do Para, cruce el Amazonas entre
en el estado de Amapa hasta llegar ala Guyana francesa, donde entre
de ilegal en un barco clandestino ahí estuve en la Guyana
casi un a año, después me dio la nostalgia y volví
a la Argentina, pero luego de un mes volví a Brasil a pasar
otro carnaval y de allí subí otra ves a Guyana desde
donde iba a ir para Holanda con dinero ganado trabajando allí,
pero después tuve una pelea con un italiano y para desgracia
mía le rompí dos dientes y me quería matar,
así que cambie el pasaje por uno a Martinica desde donde
supuestamente me iría a Europa en barco. Después de
trabajar un montón, 6 meses y de vivir una vida incomoda
decidí volver a Brasil y de allí a Argentina. Ya estaba
cansado de hacer pulseritas o de trabajar de obrero, .quería
aprender un oficio, ya que mis padres son zapatero y costurera unos
artesanos de platería me mostraron sus trabajos y me hablaron
de un pueblo de piedras preciosas y de bajada a argentina lo ubique
y me aluciné. Llegué a Argentina y empecé a
trabajar con eso, después en Buenos Aires estudie acerca
de la gemología y joyería, luego me dio una crisis
por una enfermedad venérea (no sida) y salí en hacia
Perú.
"Los palos"
Cuando estaba en Martinica, tuve amores con una chica que jugaba
unos palitos raros que danzaban en el aire movidos con dos varillas
y que los equilibraban. Ya estando en argentina otra vez volví
a verlos en Plaza Francia y los mande a hacer porque a medida que
entrenaba los iba rompiendo, ..la enfermedad y los palos fueron
el motor de salir otra ves a viajar a limpiarme sin destino, duración
de tiempo y nada de dinero. Me fui a lo mas lejos para que no fuera
fácil volver y allá quede sin plata. Los palos me
servían doblemente para calentarme como para pedir dinero
y entrar a las discos gratis tanto yo como mis amigos.
Así llegue al Cuzco, me encontré con amigos, hicimos
grandes fiestas y conocí a Paulina que es mi mujer, con ella
croteamos hasta llegar aquí, estuvimos en todos los países
de Centro América. En México nos instalamos en una
isla en el caribe de donde salimos al año y medio dado persecuciones
por papeles y aunque tuvimos a nuestro primer hijo nos quisimos
ir igual. Hicimos un penoso viaje a través de Colombia, Brasil,
Paraguay , Argentina y Chile, pero al final terminamos en Buenos
Aires donde vender Artesanía es nulo y la desesperación
económica era evidente.
"Los semáforos"
Una vez mi papá nos pago un pasaje desde Belice a Paraguay
, para que lo vayamos a ver y fuimos .pero por varias razones lo
pasamos muy mal todo el viaje y nos volvimos a México donde
no nos dejaban salir del aeropuerto y nos querían hacer volver
a Chile de donde veníamos. Paulina hizo tal escándalo
que nos hicieron bajar y nos tomaron detenidos y nos tuvieron 16
horas allí hasta que conectamos a una amiga que salto por
nosotros y nos hizo entrar a México. Cuando salimos del aeropuerto
paramos en un semáforo y unos niños se subieron encimas
de otros y empezaron a tirar pelotas en cascada de 5 parados en
los hombros de otros y antes de que diera la luz verde pasaban a
colectar y todos les daban monedas, eso me hizo pensar en los palos
...
Esa noche recordé eso .estábamos en "El obelisco"
con otros artesanos, frío .eran las once de la noche y no
habíamos ni almorzado salvo el nene, .todo el día
tratando de vender y ya debíamos el hotel .entonces le pedí
la gorra a un brasilero y dije voy a hacer algo que vi en México
a ver si "garroneamos" unos "mangos". Hasta
ese día nuestra existencia era miserable y hasta mi familia
tan prospera nos tenía lástima. Salí al semáforo
y tenía muy poco tiempo de jugar, así que jugué
rápido pero no me podía detener y los autos se fueron,
al segundo semáforo lo intente otra vez y dio tres pesos,
en quince minutos hice quince pesos y les dije a todos: cago la
artesanía, ahora soy malabarista y empecé a recorrer
semáforos de las zonas buenas de Buenos Aires como Palermo
y Figueroa Alcorta, todo esto en finales del 98, 99 y 2000. Cuando
todo termino en Argentina, hacía 100 o mas dólares
por día y los gasté con mi familia pero no teníamos
casa y las rentas eran muy exigentes a pesar de tener el dinero,
el conventillo donde vivíamos en San Telmo era de 250 dólares,
todo era caro y también todo tan difícil para alquilar
una buena casa y mas difícil y caro era nacionalizar a mi
hijo (5000 dólares) decidimos irnos otra vez a la Isla de
San Pedro en Cayo Ambergris, Belice donde tenemos un puesto en una
feria y taller de joyería y lapidación de piedras
y cerámicas todo que hacemos nosotros mismos. Ahora estamos
mas relajados y lejos de la época que andábamos en
las bicicletas que le compre a mi amigo el ladrón, con el
niño atrás toreando a los taxistas racistas que te
tiran el auto encima, buscando el semáforo ideal que diera
el tiempo exacto para hacer la rutina.
Ahora hace 5 años que vine aquí y no veo a mi gente
y hasta el acento se me cambió (es que hablo 3 idiomas aparte
del español), uso palabras que todos se quedan pensando lo
que quise decir, algún día cercano volveré
Gracias, espero merecer el nombre de CROTO.
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